Muchos hablan de la fuerza de voluntad como algo que te ayuda a lograr lo que quieres y a crear la vida que deseas. Lo que yo he aprendido es que la fuerza de voluntad no sirve de mucho porque son más fuertes las creencias y los hábitos que la fuerza de voluntad.

 

La fuerza de voluntad la definen como un impulso que nos mueve hacia donde queremos ir. Y si hablamos de las dos palabras que componen la oración, fuerza y voluntad: Voluntad es la capacidad humana para decidir con libertad lo que se desea y lo que no. Fuerza es la capacidad física para realizar un trabajo o un movimiento. Por lo tanto se entiende que fuerza de voluntad es la capacidad humana para decidir y lograr (acción) lo que quiero, sin embargo esta capacidad realmente no alcanza para crear la vida que deseo porque los seres humanos somos seres programados y automáticos. 

 

La fuerza de voluntad es parte de la consciencia por lo tanto es necesaria para lograr lo que queremos pero no es suficiente para lograrlo. La consciencia es solamente el cinco por ciento (en una persona totalmente consciente) de nuestra vida. La mente que realmente ejecuta nuestra vida y la que es responsable de lo que tenemos y no tenemos es el subconsciente, que por lo regular es entre el 95% y 99% en un ser humano normal.  

 

La mente consciente es la responsable de decidir, dirigir, evaluar, pensar, desear, querer, razonar y darle forma a lo que queremos, y la fuerza de voluntad aplica solamente en estas cosas. Sin embargo la mente subconsciente es la que almacena los programas (creencias, hábitos, experiencias, ideas, conceptos…) y los ejecuta automáticamente todos los días los siete días a la semana, por lo tanto la fuerza de voluntad no tiene nada que ver a la hora de ejecutar y manifestar nuestra vida, porque esto es automático.  

 

¿En donde es importante la fuerza de voluntad? A la hora de decidir y comprometerme con lo que quiero. A la hora de darle forma a la vida que deseo y no sabotearme tan fácilmente. Sin embargo si lo dejo todo en la fuerza de voluntad y no hago una programación mental de creencias y hábitos que vayan de acuerdo y que apoyen lo que yo quiero, no pasa nada. La fuerza de voluntad no alcanza. 

 

Yo creo que hay cuatro impedimentos para cambiar y por más desarrollado que tengamos la fuerza de voluntad no alcanza para evitarlos. El primero es el Medio Ambiente, siempre seremos un producto de nuestro Medio Ambiente, ni siquiera el ser más consciente, más despierto ni con más fuerza de voluntad puede dejar de serlo. La consciencia y la fuerza de voluntad le pueden ayudar para tomar decisiones respecto a elegir su medio ambiente y separarse de ese medio ambiente que no va de acuerdo a la vida que quiere, pero no le puede ayudar para evitar ser un producto de su Medio Ambiente. 

El segundo impedimento para cambiar es no saber lo que quiero, aquí sí nos ayuda la fuerza de voluntad para definir y comprometernos con lo que queremos, sin embargo si crees que porque ya sabes lo que quieres y lo quieres hacer solamente con fuerza de voluntad no lograrás hacer un cambio real porque para hacer un cambio real se requiere hacer un cambio de creencias y de hábitos (rutinas diarias). 

 

El tercer impedimento para cambiar es la resistencia natural en el ser humano al querer hacer un cambio o mejora en su vida. Resistencia es la diferencia entre lo que quiero y lo que creo. Esto se refiere a que hay una desigualdad entre mi mente consciente y subconsciente, y para que las cosas se manifiesten se requiere igualar las dos mentes, igualar lo que quiero con lo que creo. 

 

El cuarto y último impedimento para cambiar es la naturaleza de la mente. El ser humano cuando nace solamente tiene subconsciente, el consciente se forma alrededor de los seis o siete años. Cuando se forma el consciente la mente subconsciente se protege con un “candado” y es por eso que no se puede programar nueva información fácilmente (si no sabes como hacerlo). Por más que uses tu fuerza de voluntad para hacer las cosas, la mente subconsciente puede no programarse con lo que tu quieres, especialmente si lo que haces te está costando mucho trabajo o sufrimiento. 

 

En conclusión, el proceso de manifestación puede empezar con la fuerza de voluntad para decidir lo que quieres y comprometerte con ello, pero no para programar tu mente subconsciente que es al final de cuentas la que ejecuta tu vida. La fuerza de voluntad no alcanza para crear la vida que deseas y mereces porque son más fuertes tus creencias y tus hábitos (rutinas diarias) que la fuerza de voluntad de un ser humano. 

 

Para lograr lo que quieres en tu vida no alcanza la fuerza de voluntad, hay que hacer una programación mental que apoye lo que tú quieres, ¿Cuando empiezas? 

 

En el video en vivo hablo sobre este tema y te explico mucho más, te recomiendo ampliamente que lo escuches: La Fuerza de Voluntad

 

Abrazos y bendiciones,

Patricia Anaya

 

Patricia Anaya es la creadora del programa, membresía y la comunidad de YoSoyAbundancia.me y autora del Libro para niños «Los Tres Poderes, ¡La Magia de Amarse a uno Mismo! (www.LosTresPoderes.com) y «The Three Powers, Magic to Love Yourself! (www.TheThreePowers.com). 

 

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